El 15 de agosto del año pasado, un vecino de Vitoria alertó a las autoridades por el trato que estaba recibiendo un cachorro en plena calle. El perro, un pastor belga malinois desnutrido y sin microchip, acabó en la perrera municipal. Hoy, un año después, está a punto de convertirse en agente de la Ertzaintza.

Se llama Aran y será el primer animal del Centro de Protección Animal (CPA) de Vitoria en incorporarse a la Unidad Canina del cuerpo de seguridad vasco, fruto del convenio firmado entre la Ertzaintza y el Ayuntamiento de Vitoria en marzo de este año y con vigencia de cuatro años.
Su historia arrancó de forma dramática. Tras pasar cuatro días en el centro de acogida, un familiar de un ertzaina lo llevó a su casa. Fue entonces cuando surgió la pregunta: ¿y si Aran pasaba a formar parte de la Unidad Canina? Esa idea fue el germen del acuerdo entre ambas instituciones.
En abril comenzaron las pruebas de aptitud. Los responsables de la unidad buscan perros sin miedos, con ganas de jugar e instinto de caza, búsqueda y presa. Aran superó todos los requisitos.
Desde entonces lleva tres meses entrenando para la detección de sustancias explosivas. El método consiste en asociar juguetes con olores específicos. Cuando el animal localiza algo de interés, aprende a sentarse junto al objeto en lugar de tocarlo, lo que se conoce como marcaje pasivo.
Pero esa no es la única tarea que realizan estos animales. La unidad también trabaja en la detección de drogas, armas, dinero en efectivo y acelerantes de incendios, además de participar en operaciones de rescate de personas desaparecidas, heridas o fallecidas. Actualmente cuenta con más de 30 canes entre pastores alemanes, belgas malinois, springer spaniels y labradores.
Los perros conviven con sus guías las veinticuatro horas del día, siguiendo el modelo de la policía alemana de Stuttgart adoptado desde que la unidad se creó en 1989. Esa convivencia genera un vínculo que permite al ertzaina interpretar cada gesto de su animal, lo que puede resultar decisivo sobre el terreno.
Solo quedan los trámites administrativos para que Aran sea adoptado oficialmente por el cuerpo. Y ya hay otro perro del CPA en evaluación. La historia de este malinois podría marcar el inicio de un camino nuevo para los animales rescatados en Vitoria.
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