Vallecas vibró este sábado al ritmo de una marea rojilla. Cerca de 2.500 personas, según la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid, tomaron las calles del distrito para exigir la salida del presidente del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa, y el regreso del equipo a su histórico estadio del barrio.

La marcha arrancó sobre las 17 horas desde la fuente de la Asamblea de Madrid y recorrió las calles de Puente de Vallecas hasta llegar al estadio, con el lema «El Rayo es de Vallekas o no será» como grito de unión entre aficionados y vecinos.
La agrupación de peñas del club animó a los seguidores a no dar «ni un segundo de legitimidad» a Presa, al que acusaron de haber «jugado con la vida y la salud» de la afición. Desde las mismas peñas señalaron que no acudir al estadio de Butarque, donde el equipo juega sus partidos de manera temporal, es «la mejor defensa» para demostrar que el Rayo pertenece a Vallecas.
Tras la concentración, los organizadores celebraron el éxito de la jornada y elevaron la cifra de asistentes hasta las 4.000 personas, calificándola como «la victoria de la dignidad» y del «rayismo unido y organizado».
La protesta llega en un momento de máxima tensión entre el club y la Comunidad de Madrid. El viernes, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte afirmó que el objetivo del presidente del Rayo «nunca ha sido permanecer» en el Estadio de Vallecas y le reprochó no haber mantenido el recinto «en condiciones». Desde la Comunidad insisten en que el estadio «ni está ni ha estado en los últimos años a la altura» del equipo.
El origen del conflicto se remonta al pasado mes de julio, cuando la Comunidad dictó una orden para iniciar la extinción de la concesión del estadio al Rayo Vallecano. La medida cautelar incluyó la suspensión inmediata del uso del recinto, tras una auditoría que detectó «graves» deficiencias de seguridad, salubridad y mantenimiento.
Mientras la guerra entre institución y club sigue sin solución a la vista, los vecinos de Vallecas dejan claro que su paciencia tiene un límite. Las calles del barrio lo dijeron bien alto este sábado: el Rayo, para ellos, solo puede ser de Vallecas.



