Santander amaneció hoy con un motivo especial para mirar hacia el paseo de Canalejas. El Colegio Calasanz, uno de los centros educativos más emblemáticos de la capital cántabra, ha cumplido este 13 de septiembre cien años desde que abrió sus puertas por primera vez. Una efeméride que invita tanto a recordar como a celebrar.

Todo comenzó en 1926, cuando el padre Bernabé Peña Gómez adquirió una finca conocida como ‘Castanedo’ y habilitó sus dependencias para recibir a los primeros alumnos. Fueron apenas quince estudiantes repartidos en dos clases de Primaria, atendidos por el hermano José Baquedano y el padre Pedro Turiel. Hoy, un siglo después, el centro acoge a cerca de 800 alumnos.
La cifra de quienes han pasado por sus aulas a lo largo de estos cien años supera ya las 18.500 personas, formadas por 225 profesores y 150 padres escolapios. Un legado humano que el director general del centro, Ramón Jerrú, describe con orgullo: el colegio sopla sus cien velas «con muy buena salud».
El nombre del centro rinde homenaje a San José de Calasanz, el sacerdote aragonés que fundó en Roma, en 1597, la primera escuela popular y gratuita de Europa. La orden que gestiona el colegio, los Escolapios, lleva ese mismo espíritu arraigado en Santander desde hace un siglo.
La historia del Calasanz no estuvo exenta de turbulencias. Durante la Guerra Civil, el edificio fue utilizado primero como cuartel de milicianos, luego como instituto de enseñanza y más tarde como hospital y base de la Legión Cóndor. Los Escolapios tuvieron que impartir clases de forma temporal en la calle Bonifaz hasta que el inmueble les fue devuelto en 1937.
Superados aquellos tiempos difíciles, el colegio vivió décadas de expansión. En los años cuarenta, cincuenta y sesenta se ampliaron instalaciones y se construyó un pabellón deportivo cuya inauguración contó con un partido de balonmano entre las selecciones de España y Suiza. En 1968, el centro ganó el popular concurso televisivo ‘Cesta y Puntos’, y la fiesta celebrada en su patio fue, según los registros de la época, la primera retransmisión televisiva en directo desde Santander.
El Calasanz prepara ahora varios actos conmemorativos en los que se dará protagonismo tanto a antiguos alumnos como al profesorado actual. Un siglo de puertas abiertas que, lejos de cerrarse, sigue mirando hacia el futuro.
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