El cruce de Vara de Rey con Pérez Galdós se ha convertido en el epicentro del debate urbanístico en Logroño. El Ayuntamiento quiere transformarlo en una gran glorieta antes de que acabe el año, pero la oposición y los vecinos han dicho basta.

PSOE, Partido Riojano y Podemos-IU llevarán este jueves al pleno municipal una moción conjunta para pedir la paralización de la tramitación y adjudicación de las obras. Los tres grupos consideran que una actuación valorada en más de un millón de euros no puede ejecutarse sin un proceso previo de participación ciudadana.
El proyecto del equipo de Gobierno plantea sustituir el actual cruce semaforizado por una rotonda de 35 metros, remodelar los cinco pasos peatonales del entorno, crear una plataforma única en el acceso de Pérez Galdós a San Antón y renovar las infraestructuras urbanas de la zona. El Ayuntamiento lo presenta como el primer paso de una transformación más amplia que incluirá la peatonalización de un tramo de Belchite y la futura reforma de San Antón.
Sin embargo, la oposición ve las cosas de otra manera. Para los grupos firmantes de la moción, la glorieta prioriza el tráfico privado en un punto sensible del centro urbano y choca de frente con cualquier apuesta real por una ciudad más amable para peatones y transporte público. Lo califican directamente de «error de concepto», sobre todo teniendo en cuenta que el cruce está frente al nuevo centro intergeneracional de la antigua estación.
El proyecto ya ha superado la fase de licitación. Dos empresas han presentado ofertas para ejecutar unas obras con un plazo estimado de seis meses, y el Ayuntamiento prevé adjudicarlas y comenzar los trabajos durante el último trimestre de 2026.
Pero la presión no viene solo del ámbito institucional. El Foro Social de La Rioja ha organizado movilizaciones y asambleas abiertas en las que participan colectivos vecinales, grupos ecologistas y defensores de la movilidad sostenible. Sus principales preocupaciones: la pérdida de arbolado, la reducción del espacio peatonal y el riesgo de que la glorieta acabe atrayendo más tráfico y contaminación al corazón de la ciudad.
El pleno del jueves medirá las fuerzas de dos visiones muy distintas sobre cómo debe crecer Logroño. El resultado no resolverá el debate, pero marcará el tono de lo que viene.
