El Racing de Santander regresa a Primera División y su estadio tiene que estar a la altura. Los Campos de Sport viven un verano de reformas intensas para cumplir con las exigencias de LaLiga antes del primer partido de liga, fijado para el próximo 16 de agosto ante el Villarreal.

El estadio santanderino afronta una serie de cambios que afectan tanto a la distribución de localidades como a las instalaciones reservadas a los medios de comunicación. Algunas obras son visibles para el aficionado; otras, más técnicas, resultan imprescindibles para adaptarse a la normativa de la máxima categoría.
Uno de los principales desafíos ha sido compensar la pérdida de asientos que traen consigo las nuevas exigencias de Primera. Para recuperar esas plazas, el club ha optado por rebajar treinta centímetros la llamada ‘U televisiva’, lo que ha permitido habilitar de nuevo la primera fila de Preferencia Este. Allí se están colocando ya los nuevos asientos que llegaron al estadio la semana pasada.
Además, el espacio que antes ocupaban las localidades de movilidad reducida, situado en uno de los córners, se convertirá en una grada portátil para unos 170 jugadores de la cantera, que hasta ahora se repartían por Tribuna Sur.
La zona de prensa también cambia de arriba abajo. Se ha ampliado la capacidad para cámaras de televisión, pasando a ocho posiciones, y se instalarán conexiones de audio individuales en cada puesto de periodista, permitiendo grabar el sonido directamente desde el asiento. En total, el nuevo espacio dará cabida a al menos veinticinco profesionales de los medios.
Otro de los cambios más relevantes afecta a la zona mixta. En un área que hasta ahora estaba prácticamente sin uso, junto al vestuario visitante, se construye el despacho del director de partido de LaLiga y una zona flash para entrevistas postpartido. Si en Segunda División bastaban dos posiciones para esas entrevistas, ahora la normativa obliga a disponer de nueve, pensando especialmente en los grandes partidos ante equipos como el Real Madrid o el Barcelona, con presencia de múltiples cadenas nacionales e internacionales.
Todo ello ocurre mientras el proyecto del Nuevo Sardinero sigue sin avanzar en los despachos del Ayuntamiento y la demanda de abonos desborda cualquier previsión, con colas de hasta tres días para conseguir uno.
El objetivo es que cuando ruede el balón el próximo 16 de agosto, el estadio esté listo para estar a la altura de la categoría que el Racing se ha ganado en el campo.



