El gobierno local de Santillana del Mar ha vivido esta semana un nuevo golpe político. Miguel Trueba, concejal de Obras, Ganadería, Parques y Jardines, ha renunciado a sus siglas del Partido Popular y ha pasado al grupo mixto como edil no adscrito, dejando al tripartito formado por AVI, PRC y PP con menos apoyos que la oposición.

El propio Trueba confirmó su decisión y aseguró que no se ha ido por voluntad propia. Según su versión, fue la alcaldesa, la regionalista Sara Izquierdo, quien le retiró sus competencias y su sueldo mientras se encontraba de baja médica, sin que nadie le llamara para explicarle nada. La notificación, dice, le llegó por correo electrónico el pasado 16 de julio, semanas después de coger la baja el 25 de junio.
«Después de que me quitaron las competencias y el sueldo, me tomé un tiempo de reflexión y presenté el escrito para irme al grupo mixto», declaró el ya exedil, que dejó claro que a partir de ahora se sentará en el banquillo de la oposición.
La alcaldesa, por su parte, ofrece una lectura bien distinta. Izquierdo sostiene que todo fue un trámite necesario ante la incertidumbre sobre la duración de la baja y recuerda que el acuerdo de la moción de censura que dio origen al tripartito establecía que si un concejal no podía ejercer sus funciones, estas recaerían en otro miembro del mismo partido. También niega que Trueba no fuera informado: «Le dije que iba a pasar las competencias a Rafa», afirmó, en referencia a Rafael Oceja, compañero de partido que ha asumido las responsabilidades sin percibir sueldo.
Sea como sea, el resultado político es claro. El equipo de Gobierno cuenta ahora con cinco concejales frente a seis en la oposición, donde se sientan el exalcalde socialista Ángel Rodríguez, tres concejales del PSOE y los dos ediles no adscritos: el propio Trueba y Fidel González, un exconcejal socialista que también renunció a sus siglas en marzo al discrepar con la dirección del partido.
La legislatura en Santillana del Mar acumula así una nueva sacudida en un mandato marcado por los vaivenes políticos y varios procedimientos judiciales pendientes que afectan a distintos miembros de la Corporación. El tripartito deberá ahora buscar apoyos para sacar adelante sus iniciativas en cada pleno.



