Las obras de la futura sede administrativa del servicio de Bomberos de València han quedado en punto muerto tras la petición de la constructora adjudicataria de poner fin al contrato. La empresa alega que la subida de precios en los materiales de construcción hace inviable continuar con el proyecto en las condiciones pactadas.

La UTE adjudicataria, formada por Edifesa, Edificación Logística Industrial y Terciaria, y Sogeser, presentó en julio un escrito al Ayuntamiento solicitando la rescisión por mutuo acuerdo del contrato. El motivo principal es el disparo de los costes: el acero corrugado se ha encarecido un 43,4% y el hormigón un 34%, lo que la empresa califica de «inviabilidad económica» para seguir adelante.
El contrato se formalizó en abril de 2025 tras adjudicarse por 12,8 millones de euros, con un plazo de ejecución de 18 meses que en teoría debería concluir a principios de 2027. Las obras se llevan a cabo en la avenida de la Plata y el edificio está destinado a albergar oficinas administrativas, la unidad sanitaria, la de intervención y prevención, la de protección civil, la unidad de logística, y espacios para formación y reuniones.
La constructora argumenta que ya se han alcanzado «hitos estructurales de seguridad» en la parcela, como la finalización del primer forjado de la planta baja y el fin de los trabajos para asentar la cimentación, y que resulta técnica y administrativamente imposible articular un reequilibrio económico que absorba los sobrecostes.
Sin embargo, el Ayuntamiento no ha aceptado la rescisión por mutuo acuerdo. En agosto, el consistorio optó por suspender temporalmente el contrato mientras evalúa los informes técnicos para decidir si liquida la relación y vuelve a licitar la obra, o si busca alguna fórmula de continuidad.
El parón supone un nuevo contratiempo para una infraestructura que la alcaldesa María José Catalá había señalado como una de las «prioridades» de su mandato. No es la primera vez que este proyecto tropieza: un intento anterior también quedó sin completarse, lo que obligó a redactar un proyecto nuevo con un presupuesto mayor.
La ciudadanía valenciana y los propios trabajadores del servicio de Bomberos deberán esperar a que el Ayuntamiento tome una decisión definitiva sobre el futuro de unas obras que, por el momento, permanecen paralizadas.
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